miércoles, 22 de febrero de 2012

La web salva del olvido a cuatro cortometrajes

Dale Martín, cortometraje sobre un niño que sueña con ganar una carrera pedestre y no puede hacerlo por su desnutrición, fue realizado por el grupo La Escalera en 1980 y actualmente puede verse en YouTube.

En el mismo portal también está disponible Hasta cuándo, un corto sobre un carpintero pobre y alcohólico, producido por el mismo grupo un año antes.

Similar suerte tendrán en las próximas semanas los cortometrajes Por qué (sobre el aborto) y La red (sobre el narcotráfico), todo como resultado de la iniciativa del ingeniero de sonido Gaspar Vera que impulsó a Guillermo Aguirr e- su compañero de La Escalera- a recuperar sus viejos rollos y digitalizarlos.

“No queremos que se pierda este material porque cuando uno muere la familia no siempre aprecia su trabajo y se pierde o se bota”, afirma Aguirre, quien además señala que Bolivia es “un país sin memoria” y que los cortometrajes de La Escalera son importantes porque registran la realidad social de un periodo de tiempo difícil para el país.

El proceso de digitalización de los filmes originalmente rodados en formato de 16 mm es una labor manual y compleja que se hizo posible gracias a que uno de los cineastas posee una proyectora de rollos de las que se empleaban hasta hace 30 años, “quizás la última en el país”.

El aprendizaje de un trabajo apasionado
“En cine y televisión no se miente”. “Si tienes miedo no lo hagas porque te va a salir mal”. “La clave de un buen guión es la síntesis, decir en dos líneas lo que otros dirían en dos páginas”.

Estas son algunas de las lecciones que Guillermo Aguirre conservó de sus maestros de oficio, Antonio Eguino, Luis Espinal y Óscar Soria.

El aprendizaje de Aguirre y de los demás técnicos de La Escalera se dio peldaño a peldaño con base en la experiencia de películas como Amargo Mar, Mi Socio, El día que murió el silencio y hasta Blackthorn.

“Yo estoy en contra del ‘yoyismo’ -afirma- todo lo que hemos hecho en La Escalera lo logramos con base en el trabajo de grupo y a la experiencia que adquirimos con otros cineastas como los del grupo Ukamau”.

Con todo este bagaje, el cineasta sentencia que, “lo que falta al cine nacional es que los cineastas se abran y compartan sus experiencias, como ocurría antes”.

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