domingo, 9 de octubre de 2011

La cinta de Michael Haneke ganó la Palma de Oro en Cannes en 2009

En la Alemania de 1913, un pueblo protestante del norte continúa con su vida cotidiana poco antes de que la I Guerra Mundial sacuda a todo el continente. El barón, el encargado, el médico, la comadrona, los granjeros, todos tienen una historia detrás y un vínculo en común: la pertenencia de sus hijos al coro del colegio y la iglesia.
Una serie de extraños acontecimientos, con apariencia de castigos rituales, comienzan a perturbar la tranquilidad de los habitantes, mientras los pequeños son educados en valores cada vez más estrictos.
Escrita y dirigida por el polémico realizador alemán Michael Haneke, la película ganadora de la Palma de Oro en Cannes 2009 es una inquietante reflexión en blanco y negro sobre los orígenes del fascismo.
“Como siempre en el cine de Haneke hay simbolismo y parábola. Compruebas con un escalofrío al terminar La cinta blanca que la alegoría no es gratuita. Sabes que esos niños familiarizados con los traumas, el abuso, la tortura y el espanto crecerán. Son caldo de cultivo para que un tal Hitler les convenza de que todo está permitido en nombre de la sagrada patria. Y actuarán en la futura barbarie sin sentido de culpa, en perfecta química con lo que mamaron”, dice El País.
El director de La pianista y Funny games sigue la historia de los niños que cantan en los coros, así como la extrema rectitud de los valores en los que son educados. Pero, ¿hay algún culpable detrás de toda la brutalidad que aparece en el pueblo? Haneke se refiere a los ideales impuestos y la educación, todo ello siguiendo dos constantes en su filmografía: la violencia y la culpabilidad.
El elenco fue elegido en función del parecido de los actores con las fotografías de la época. Están Susanne Lothar, Ulrich Tukur, Josef Bierbichler y Steffi Kühnert.
La cinta tiene tres galardones en los Premios del Cine Europeo: mejor película, mejor director y mejor guión y el Globo de Oro a la mejor película extranjera. Ha sido premiada en San Sebastián.

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