domingo, 27 de febrero de 2011

Tres realizadores bolivianos apuestan por experimentación formal en el corto

El interés de Pablo Paniagua, Mauricio Quiroga y Carlos Piñeiro por introducirse en este campo se verá reflejado hoy, a partir de las 18:30 horas, en la Cinemateca Boliviana.

Cinemas Cine.- Mediante ejercicios, ensayos y búsquedas colectivas y particulares los realizadores bolivianos Pablo Paniagua, Mauricio Quiroga y Carlos Piñeiro, mostrarán hoy, a partir de las 18:30 horas, en la Cinemateca Boliviana su interés por experimentar dentro la producción de cortometrajes.

Así en este contexto, Piñeiro (ganador del Concurso Amalia de Gallardo 2010) exhibirá el corto Max Jutam (2010); Paniagua por su parte presentará Uno (2010) y Mauricio Quiroga las realizaciones Enterprisse (2010) y Juku (2011).

“Lo más importante y lo que puede unificar los trabajos es que se está tratando de encontrar un nuevo lenguaje. Son cortos que están experimentando mucho con el lenguaje cinematográfico, que están manejando el tiempo, la imagen, el encuadre”, comenta Quiroga.

ENTERPRISSE

El corto de Mauricio Quiroga titulado “Enterprisse”, el cual será exhibido por primera vez en Bolivia, ha sido proyectado en 13 festivales internacionales desde hace ya varios meses, quedando como finalista en el Festival Fresh Film de Praga el 2010.

Este mes, Enterprisse fue exhibido dentro el Festival Internacional de Cine Universitario Kinoki en México.

En esta producción, Quiroga concentra el argumento en un solo personaje: un hombre de mediana edad que sube a un juego de un parque de diversiones en La Paz.

“Es un gran orgullo mostrar de una manera diferente cómo es Bolivia y nuestras visiones específicas como realizadores”, comenta el director.

MAX JUTAM

También situado en La Paz, Max Jutam de Carlos Piñeiro se acerca a la historia de un peluquero en la Ceja de El Alto, a su pasado en una comunidad del altiplano y a la transformación de su identidad a través de la migración.

“Lo interesante de la producción es que fue realizada con el premio que obtuve por el corto Martes de Ch’alla, en una anterior versión del Amalia de Gallardo”, explica el director de Max Jutam, corto que además cuenta con la participación de Pablo Paniagua, como director de fotografía.

UNO

Uno, el corto dirigido por Paniagua, tiene lugar en un contexto totalmente distinto a la urbe paceña, pero es también una exploración.

De un solo personaje y en ruso, el corto parte de una vivencia personal del realizador en Buenos Aires.

“Está en ruso porque me hice amigo de un ruso, y él era ideal para el personaje”.

Como Quiroga, Paniagua cree en la forma de abordar el cine desde esencialmente sus aspectos formales y, a la vez, desde la posibilidad de desprenderse de cierto folklorismo.

En este contexto, Uno “es un ejercicio para probar pensar que el cine puede ser hecho en Rusia, en Bolivia, donde sea. Si eres realizador, deberías poder expresar lo que quieres en cualquier forma e idioma”.

UN CORTO DONDE CASI NO SE VE NADA

Juku es la producción en la que los tres realizadores han trabajado los últimos meses. Dirigido por Mauricio Quiroga y con fotografía de Pablo Paniagua, el corto se desarrolla al interior de una mina y tiene como base narrativa la historia de los jukus, los lobos de la mina ladrones de mineral.

“El Juku ha sido una experimentación mucho más relacionada con la luz. Partimos de la premisa de cómo manejar un corto donde casi no se ve nada”, comenta Quiroga, repitiendo aquello que caracteriza su trabajo.

“En lo personal, me interesa agarrar cada corto como experimentación y como búsqueda de cierto aspecto formal en especifico”.

En la fotografía, la producción de este corto ha sido un desafío.

“Es lindo para alguien que hace foto hacer un corto sobre la luz, poder experimentar con la oscuridad. Hemos iluminado con lámparas de halógeno hechas con baterías de moto”, cuenta Paniagua.

Por otra parte, Juku se concentra en la ritualidad del trabajo en la mina. Sobre este tema, el director comenta: “Me interesa la ritualidad contemporánea de la cotidianeidad. Cada uno vive rituales diariamente y en estos rituales uno puede reconocer profundamente su humanidad”.

Para la proyección de este corto, según Quiroga, se decidió contar con la participación del ensamble de cámara de la Orquesta Experimental de Instrumentos Nativos, que improvisará en segmentos específicos de la película.

“A través de esta iniciativa se trata de ver cómo esas texturas sonoras pueden acompañar a la imagen”.

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